Pero todo lo bueno se acaba, y aunque estoy aquí, hoy tengo una sensación de irrealidad, de rareza, de me falta algo.
Este año mis vacaciones han sido diferentes, totalmente diferentes. Para empezar no he tenido 3 semanas como siempre, si no sólo 2, lo que ha hecho que las exprima. Me ha faltado la semanita que paso en casa, disfrutando de ella, de mi casa, sin hacer nada especial, sólo cambiar libros de sitio, ir a la playa, venir, merendar en la terraza, hacer puzzles, organizar fotos, y cositas de esas que tanto me gustan. Pero bueno, este año así han venido las cosas, y con la mano en el corazón no cambio nada de lo vivido estos días por lo vivido en las vacaciones de años anteriores.
Son muchas las cosas que tengo en la cabeza, muchas cosas que contaros, muchas vivencias, risas, curiosidades que compartir con vosotros, que me apetece contaros. Pero poco a poco, ahora mismo las palabras están en mi cabeza hechas una maraña, un ovillo, y no sé como darles forma. Supongo que necesito tiempo para decir, contar, expresar, para ordenar. Y yo que soy de efecto retardado……
Tengo que contaros mis días en Cádiz, y los días del Cento en Valencia. Tengo que contaros la odisea de la maleta, el arte de los gaditanos, la Frida Khalo del aeropuerto, el amor de dos adolescentes en la playa de Cádiz, los usos y costumbres de aquellas tierras, el fútbol en el Carranza y el fútbol en el Mestalla, las tardes eternas hablando de todo lo habido y por haber, el lavado de cara de mi casa por obra y gracia del Centollo, las barbacoas del Trofeo Carranza, Zan Fernando, los Astilleros, Potajhe, Pepe el Cojo ;), las casi….. 400 fotos??, la Pastora, las mil vírgenes, la pescatera del Consum y la madre y la hija de la tienda de pinturas que se quedaron deslumbradas, el morao de sus camisetas, el botellón , Maita Vende´ca, el Puente de Zuanzo. Las expresiones, los dichos, los acentos, los arranques de finura de la ca-ra-ja. El paseo por Valencia, esos rincones que solo visitas cuando vas de anfitrión y te das cuenta de lo bonito que es el sitio dónde vives. La mushasa y el mushasho, los siete puñales…..Tengo tanto tanto tanto que contar que no se si seré capaz. Ahora mismo los recuerdos están en mi memoria, como si quisiera apuntalarlos para siempre, demasiado frescos todavía.

