O Brugge como se le llama en flamenco, que es el idioma principal. Muy parecido al alemán, y todo hay que decirlo, no les pillas ni papa :S Menos mal que con chapurrear un poco de inglés todos nos entendemos.

Bueno pues ya he vuelto. Qué queréis que os diga, pues que no he visto una ciudad más bonitas en mis 38 años de vida. Precioso es poco, parece increíble que en pleno siglo XXI, la era de la modernidad, de la tecnología, del diseño minimalista y frío, pueda existir un rinconcito en el mundo que conserve toda la esencia de hace siglos.

Pasear por Brujas es como caminar en un cuento de hadas, como volver al pasado. Sus edificios históricos, sus románticos canales, su casco antiguo proclamado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Todo en Brujas desprende un aire especial, acogedor, que hechiza al visitante.



Brujas, la Venecia del Norte, cómo he oído que le llaman es una ciudad amable, tiene una vida apacible y tranquila, no hay estrés, ni prisas, ni bullicios, ni agonías. La belleza de sus casas, el encanto de sus canales, el orgullo de sus viejos edificios, mires por dónde mires te parece haber retrocedido en el tiempo. Mucho aire a la Edad Media, mucho estilo gótico, mucho dorado en las fachadas, y mucho adoquín en las calles.



La iluminación es tenue, en todos lados, en los restaurantes, en las farolas, en las casas, no hay grandes iluminaciones, esto supongo que forma parte del encanto, todo como muy en penumbra. Las casas particulares no tienen persianas, y cuando vas por la calle puedes perfectamente ver el interior, con las familias haciendo sus quehaceres, cenando, viendo la tele, y todo bajo luces muy tenues, lo que le da a todo un aspecto acogedor.


Entras a un restaurante y en cada mesa su lamparita o sus velas, y la chimenea encendida, te podrías pasar las horas ahí sentada, en la mesita camilla charlando y viendo pasar la vida, como si el tiempo se parara.


Y luego tenemos los canales, con sus paseitos en barca, que por supuesto hicimos. Te pasean por toda la ciudad, con sus muchísimos puentes de piedra, sus flores, todos los rincones, con todos los detalles que imaginéis, los patos y los cisnes. Parece ser que los cisnes son algo así como propiedad del pueblo, del Ayuntamiento o una cosa de estas, muy curioso.



La comida es muy similar a la de España, como primero siempre te ponen una sopa, del día, cada vez de una cosa, pero sopa, ardiendo!, esto es destacable, te ponen la comida hirviendo, por Dios, no había cristiano que se comiera eso sin achichararte la traquea :S
Los precios en general bastante aceptables, muy parecidos a España, teniendo en cuenta que nos movíamos por todo el centro y que las cafeterías y demasés en las zonas céntricas suelen clavarte, pues no, me pareció que los precios son los mismos que aquí.
Como dato curioso y a quien le interese, había sitios dónde se podía fumar, si, cafeterías donde estaba permitido fumar, y quien quería entraba y quien no, pues no. Que tomen nota los no-fumadores o exfumadores porculeros e intransigentes. Ahí queda eso.
Luego esta el tema de los chocolates, bendito sea Dios, se te hacia la boca agua solo de ver los escaparates. De cuatro tiendas, dos eran de chocolates, en todas sus formas, sabores y colores. Chocolaterías por donde miraras, y además súper bien presentado, en cajitas, en bolsas, en bandejas, dignos de ver los escaparates. Dato: no había, o al menos no vimos una chocolateria propiamente dicha, como aquí puede ser la de Valor, que te tomas un chocolate espeso, pues no vimos ninguna, si que tomamos chocolate pero en una cafetería normal ( bueno normal no, que allí no hay cafeterías normales, están todas ambientadas en el entorno ), y además no es chocolate espeso, es clarito, riquísimo si, pero fluido, como si fuera un colacao.



También hay mucha tradición de encajes, muchísimos comercios que se dedican al encaje, no llegamos a descubrir porqué. Pero te veías a la vieja esta haciendo encajes de bolillos y te llevabas un susto :P

Otra cosa muy característica son los osos, de peluche claro, no ibas viendo osos reales por ahí, pero en todos lados, todos los souvenir, veías ositos. De hecho en la habitación del hotel, lo primero que vimos al entrar fue… un osito de peluche ;) Tengo que investigar que relación tienen los osos con Brujas, o con Bélgica :S

Climatología, mucho frío, pero no mas que en cualquier sitio del interior de esta Patria nuestra. Bien abrigados no hay problema, no se te congelan las ideas ni nada por estilo. Dato a tener en cuenta: he descubierto que llevando las orejas calientes, el resto del cuerpo va caliente. Conclusión: nos compramos unas orejeras, y fuimos mas felices que unas perdices :)
Y creo que poco más hay que contar, bueno que la gente se mueve en bicicleta, que hay mucha seguridad porque apenas veías a policía, que la gente es amable, que el sol no luce con fuerza, que la forma de vestir no dista mucho a la de España, que tiene un horario muy europeo, y a las nueve de la noche no se ve ni un alma por la calle, el horario del comercio era de 10.00 a 12.00 y de 14.00 a 18.00, y una vez cerradas las tiendas, cada mochuelo a su olivo.
Resumiendo, os recomiendo que visitéis esta ciudad de cuento, si tenéis oportunidad no lo dudéis porque estoy segurísima que vendréis encantados.
Para terminar y sentenciando, describiría Brujas como el lugar dónde la vida va despacio.