Vamos lo que viene siendo que me encanta viajar, pero que cuando llego a mi casa sufro casi un orgasmo de la alegría que me entra por el cuerpo. Ainsss y más cuando salgo de mi España querida, entro en una especie de tensión y no me relajo hasta que mis pies tocan suelo español. No puedo evitarlo.

Pero por lo pronto, ya estamos en Portugal!. Empecemos la crónica.

Bien, al tema. Una experiencia muy gratificante la de esta escapada. Si omitimos el tiempo, el resto genial. Y si hablamos de climatología, así le den por culo. Madre mía lo que caía por esos cielos lusos, eso no era agua, eso eran unas cataratas….. Qué barbaridad. No es lo más indicado cuando estas de turisteo, pero tampoco nos íbamos a hacer el haraquiri, con lo que al mal tiempo buena cara, que viene al pelo.

Así que me compre unas botas de agua, aprovechando la coyuntura, porque nunca veía el momento, así entre vosotros y yo me parece una gilipollez tamaño folio, pero como moda adicta que soy tenia mi espinita clavada. Y en cuanto vi que el cielo se desplomaba sobre nuestras cabezas, vi un escaparate y allí estaban tan monas ellas, mi amigo me miró y dijo esta es la tuya San, tira pa´dentro y cómprate las botas. Y salí de allí como niña con zapatos nuevos, metiéndome en los charcos y todo, que gusto!.

Total que el caso es que ni con botas se podía pasear por allí, así que cogimos el coche y nos aventuramos por Estoril, Setúbal, Sintra, Cascais y alrededores, con muchísima mejor fortuna. El tiempo nos dió tregua y pudimos al menos bajar del coche y ver sitios bonitos. Eso sí, con la espada de Damocles en forma de lluvia amenazando :S


Estoril, con sus palacetes y sus casas de otra época, y el mar encapotado. Toda una experiencia disfrutar de ese paseo marítimo, eso si, con un par, arriesgándote a que una ola te tragará de repente. Muy romántico si.


Sintra parece un pueblo de cuento, de otra época. No solo sus calles, sus cuestas ( putas cuestas ), la tonalidades de las hojas que veías por el sueño, el verde de la hierba, también los comercios se mimetizaban, entrabas y parecía que te habías trasladado a los años de las pin up.






Una tiendecita hizo mis delicias, todo lo que he comprado en este viaje a modo de souvenir salió de esa tienda. Encantadora. Compré adornos de navidad, postales, bolitas de nieve, cajitas, jabones, hasta unas medias de liguero de esas que llevaban las mujeres en los años 50 lo menos.


Al día siguiente ya tuvimos mas suerte y antes de coger el vuelo de regreso pude disfrutar de Lisboa, con su enorme Cristo dándo las gracias, y sus puñeteras calles adoquinadas, sus cuestas, sus miradores, tranvias, etc etc… menudas agujetas.





El resto bien, la gastronomía, mucho pescado, buen pescado, cocinado principalmente, por no decir únicamente, todo a la brasa, y con muchas especias, sobre todo cilantro, que es como si estuvieras dándole un lenguetazo a una barra de hierro. Nos metimos entre pecho y espalda dos doradas a la brasa que no se las salta un galgo. Como acompañamiento suelen poner patatas cocidas y judías verdes, vamos lo que es en España un hervido de toda la vida de Dios.
En cuanto a precios baratísimo, si hablamos de comer fuera de casa. Por 0.85 € te bebes un cafelito con leche. Por 3.60 nos alumbrábamos unos desayunos que ni los Marqueses de Villabajo. El tema dulces de miedo, puede una venir de allí perfectamente con unos cuantos kilos de más pegados a los costillares.

Muy típicos los pasteles de Belem, divinos. Así como el sitio, se ve que tiene solera, antiquísimo!, hasta los camareros parecían antiguos, las paredes desconchadas, el suelo de baldosas blancas y negras, los mostradores, todo muy a conjunto. De nuevo me sorprendió lo barato que es todo allí. Culinariamente hablando.


También tuve ocasión, por fin, de probar los famosos macarrons ( yo lo pronuncio tal como lo leéis, los mas modennnos, supongo que lo pronunciaran tal que macagons ). Bien, tanto tanto pa ná, eso es mas o menos como los suspiros de viento que hacían en mi pueblo. Solo que aquellos eran blancos, y estos de colorines. Vamos que están bien, pero tampoco para revolcarse una por el mostrador en plan niña del exorcista. Probados quedan.

Qué mas?.. bueno Lisboa en si, Lisboa ciudad, tiene así un aire fantasmagórico, mucho edificio que puede parecer abandonado y resulta que no, que es que son así, sucios y viejos, pero entiendo que si los limpian pierden el encanto. Te da la impresión que en cualquier momento va a asomar una muchachita pálida vestida de blanco con una vela en la mano. Escalofriante de verdad. Entre eso, el cielo gris y el agua, imaginaos… parecía que estaba en un cuento de terror :S No película, si no cuento, porque todo aquello en realidad es de cuento.
La Torre de Belem ha sido lo que mas me ha gustado, muchísimo, ese aspecto fantasmal, a orillas de río Tajo, con las luces encendidas, y las olas golpeando… madre mía, daba hasta miedo.


Y hablando de ríos, el Tajo, impresionante, nunca había visto la desembocadura de un río, y al ver el Tajo ( Tejo como le dicen allí ), me tuve que recolocar la cabeza. Pensaba que era el mar, y resulta que no, que semejante extensión de agua era nada mas y nada menos que un río. Río por todos lados, miraras dónde miraras lo veías, con sus barcos, enormes barcos de carga, sus puentes grúa, de todo. Peazo río!, y yo que pensaba que el Tajo era muy nuestro, y resulta que los portugueses tiene mas río que nosotros.

Lo que vienen siendo las Infraestructuras ( defecto profesional que hace que me fije en estas cosas, a mi y a mi amigo nos viene de serie eso de analizar el estado del asfalto, la señalización y competencias varias ). Pues exceptuando dos puentes, enorrrrrrrrrrrrmes, uno que parecía, o era, o no sé, el puente de Maphre, y otro el Vasco de Gama, espectaculares, por sus dimensiones y por lo que ha tenido que costar hacer eso. Me encantaría poder participar en una obra de semejante envergadura. Pilotar esos pilares a no se cuantos miles de metros por debajo del mar tiene que ser una experiencia única.

Aparte de estos dos puentes, el resto de lo que son infraestructuras es bastante… jum jum como decirlo, antiguo, estropeado, decadente… el asfalto, bueno parecía que ibas en el auto de papá. La señalización brilla por su ausencia. Todo esto quizá también le da cierto encanto.
Me dejo algo??. Bueno el idioma, te entienden perfectamente, y eso que mi amigo decía que con mi acento no sabia como me pillaban una, pues si que me entendían y yo entendía, siempre que no cogieran carrerilla claro, porque entonces no pillaba ni pescao frito. Pero vamos, que el idioma en este caso no es problema.
Fotos pocas y regulares, entre el agua y la oscuridad no se pueden hacer encajes de bolillos. Para el recuerdo bien están.
Y creo que ya esta todo. Me ha quedao un post muy largo para mi gusto. Pero bueno, la ocasión lo requería, no??. Pos eso. Que ya estoy en mi Patria querida, mi querida España esta España mía esta España nuestra. Y para no desentonar me despidió una Lisboa igual que me recibió, lluviosa.

...y la alegría me dio cuando vi el Mediterráneo, tan azul, tan familiar, tan mío!!!.


... y qué decir de mi sensación orgasmica cuando vislumbré Valencia.... y es que como en casa....


Fin del viaje. Haciendo balance puedo decir que vengo encantada, que merece la pena.
Por supuesto que volveré, me han quedado cosas pendientes ;)